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Un interesante documental sobre las sociedades secretas, repasando diferentes grupos hasta llegar a los Illuminati.  


Un interesante documental sobre las sociedades secretas, repasando diferentes grupos hasta llegar a los Illuminati.

 



Las sociedades secretas o discretas son por definición organizaciones en las que quienes pertenecen a ellas no van por allí gritándolo a los...

Las sociedades secretas o discretas son por definición organizaciones en las que quienes pertenecen a ellas no van por allí gritándolo a los cuatro vientos, sino que habitualmente lo mantienen en reserva para sí y el grupo al que pertenecen, sin que lo sepa incluso su núcleo más cercano de amigos, familiares y compañeros de trabajo.
Masones

Sin embargo a veces hay indicios que permiten identificar o suponer con cierta  precisión que algún cnocido pertenece a alguna organización de este tipo aunque no nos lo diga.
Cómo es posible?
En primer lugar porque en algunos casos no se trata de sociedades u organizaciones que hagan del secreto una cuestión absoluta, sino que prefieren mantenerse con bajo perfil pero no lo ocultan totalmente.

En otros casos porque paseen formas de indentificarse entre sí consistente en utilizar alguna clase de objeo distintivo, o alguna forma de saludo por ejemplo, que si bien van destinados a reconocerse con sus pares, pueden ser reconocidas también por quien pudiera observarlos.
Uno de los ejemplos más conocidos es el de la Masonería, que posee una variedad de símbolos, mayormente derivados de sus orígenes en el gremio de los constructores, imágenes tales como compases, niveles o plomadas, entre otros.
Por último en algunos casos hay ciertas pautas de comportamiento que pueden hacernos sospechar de su pertenencia a alguna organización, y si bien este último aspecto nunca es definitivo, combinado con alguno de los anteriores nos darán indicios bastante claros.

Otros símbolos masones son la Espada Flamígera de Belino, también conocida como Espada del Sol, o la antorcha que simboliza la iluminación.

Es posible en ocasiones encontrar personas luciendo símbolos masones en anillos por ejemplo, a veces en otro tipo de ornamentos o incluso en prendas de ropa.
También encontrar simbolismos en arquitectura, desde el diseño de los pisos, o columnas, hasta decoración de dinteles o fachadas con decoraciones con simbología masónica.




También es  bastante conocida la simbología Illuminati, tal es el caso del "Ojo que todo lo ve", y del Ojo de Horus, ambos imágenes recurrentes en este grupo.
Anillo y colgante del Ojo que todo lo ve. Illuminati
Si bien hoy día estos símbolos aparecen hasta en playeras sin que por ello tenga relación con los Illuminati, la utilización de estos símbolos en ocasiones es una pista a tener en cuenta, aunque no es de por sí una prueba definitiva.
De todas formas hay que saber interpretar ciertas señales, no es igual una playera de 5 euros con el Ojo de Horus que un anillo de plata u oro de 500 euros con el mismo símbolo.

La Orden  Rosacruz también también posee símbolos que son bien conocidos y si bien varían, consisten de una rosa con una cruz en su centro, o una cruz con una rosa en el centro.
Ambos motivos pueden encontrarse en diversos ornamentos, aunque su uso no está tan extendido como los casos anteriores.

Orden Rosacruz
Rosacruces













Dentro de las sociedades secretas femeninas también hay símbolos utilizados de manera ornamental, aunque su función inicial fuera la de reconocer a sus integrantes entre sí.

En muchos casos los símbolos, al igual que en ejemplos anteriores se transforman en elementos decorativos de uso corriente.

Un claro ejemplo de ello es el de las Damas Blancas, o Damas de la Rosa Blanca, según el lugar, que tiene uno de sus elementos distintivos el símbolo de Venus, actualmente usado vulgarmente para identificar al sexo femenino.




El otro símbolo usado por éste grupo es el de la rosa blanca, a veces en un sentido literal, en otros con algunas alusiones algo más abstractas. 




























En el caso de las mujeres la utilización de joyas y elementos decorativos en que aparece una rosa blanca (por este motivo es tan común la utilización de la plata por sobre el oro, por ejemplo) es mucho más habitual y llama menos la atención, por lo que resulta difícil utilizar ésto como característica decisiva a la hora de indentificarles, aunque como mencionábamos antes, hay que analizar estas pistas en un contexto. Si además de la utilización de estos símbolos encontramos mujeres abiertamente anti feministas, con un cuidado obsesivo por su cuerpo y su apariencia personal, y una actitud de sumisión al sexo opuesto, la imagen completa es bastante evidente aunque la persona niegue su pertenencia a este grupo.

De igual manera si alguien se mueve en ciertos círculos, como por ejemplo el castrense, y utiliza elementos de la simbología masónica, en ciertos países por ejemplo de Latinoamérica es una señal inconfundible de pertenencia a esta Logia.
También si detectamos por ejemplo cierta costumbres poco habituales a la hora de saludarse, o darse la mano.

En futuros artículos intentaremos profundizar más en estos y otros aspectos que pueden permitir identificar a intergrantes de estos y otros grupos secretos.






Los tres grados de la masonería son: Aprendiz – es el primer grado, el de los iniciados, con el que una persona se vuelve masón; Compañer...

Los tres grados de la masonería son:

  • Aprendiz – es el primer grado, el de los iniciados, con el que una persona se vuelve masón;
  • Compañero – es un grado intermedio, donde el masón se dedica a aprender;
  • Maestro – es el tercer grado, en el cual se requiere que el masón participe en la mayor parte de los aspectos de la logia y de la masonería.

Los tres grados representan tres etapas del desarrollo personal. No hay, para los masones, un significado único de estos tres grados; conforme un francmasón va trabajando en cada uno de los grados y estudiando, interpretará estos grados en función de su desarrollo personal, y su única obligación será cumplir con las normas de la logia para la que trabaja. Una estructura simbólica común y una serie de arquetipos universales le servirán a todo masón para encontrar sus propias respuestas a las preguntas filosóficas de la vida.

No hay ningún grado en la francmasonería que sea superior al grado de maestro. Si bien algunas órdenes masónicas tienen otros grados con números, estos otros grados se consideran complementarios al grado de maestro y no promociones del mismo. Un ejemplo de ello es el rito escocés, que confiere grados desde el número 4 hasta el número 33. Para alcanzar estos grados adicionales, es necesario ser maestro masón. Su administración depende de un sistema paralelo al de las logias azules o de artesanos; dentro de cada organización hay un sistema de oficios, que confiere rangos únicamente dentro de ese grado o dentro de esa orden.



En algunas jurisdicciones, en particular las de Europa continental, se les solicita a los masones que elaboren artículos sobre temas filosóficos, y que los presenten en público en la logia. Hay una extensísima bibliografía de artículos, revistas y publicaciones masónicas, que incluyen abstracciones extravagantes con lecciones espirituales y morales de calidad diversa, manuales prácticos acerca de la organización y el manejo de los ritos, y también artículos históricos y filosóficos que merecen un gran respeto académico.

El Gran Arquitecto del Universo, expresado habitualmente con el acrónimo GADU, es el nombre simbólico con el que suele referirse en masonerí...

El Gran Arquitecto del Universo, expresado habitualmente con el acrónimo GADU, es el nombre simbólico con el que suele referirse en masonería al Principio Creador o Causa Primera, independientemente de que ésta se interprete desde un punto de vista teísta o deísta.

La creencia en el Gran Arquitecto del Universo, es uno de los principios considerados inamovibles dentro de la corriente de regularidad masónica liderada por la Gran Logia Unida de Inglaterra, si bien los masones, como individuos, son libres de creer en el Ser Supremo que se ajuste a su creencia personal.

Para la corriente de regularidad masónica iniciada por el Gran Oriente de Francia, sin embargo, la exigencia de la creencia en un Gran Arquitecto del Universo como Principio Creador, incluso si éste es dejado a la interpretación libre de cada cual, es considerada como la imposición de tipo dogmático por lo que sus miembros son libres de creer o no creer en la existencia de este principio y de utilizar o no este símbolo en sus ritos.



Muchos francmasones siguen alguna de las religiones tradicionales, como pueden ser la católica, la judía o la musulmana; hay también quienes consideran que el GADU es el mismo Dios creador que determina a su voluntad los planos de la existencia, en el caso de los judíos y cristianos Yahwéh (Yahvé) o Jehová; y en el caso de los musulmanes Alá (los cuales serían aparentemente dos deidades distintas). Para otros varios será un Principio Creador que está en el origen del Universo, cuya naturaleza es indefinible. Los hay también quienes identifican al Gran Arquitecto del Universo con un Demiurgo creador, con el espíritu del hombre, con el pensamiento, o con el hombre mismo.

Hay igualmente masones que, prescindiendo de cualquier enfoque trascendente, identifican al GADU con una interpretación panteísta o naturalista. Por último, existen muchos masones no creyentes, para quienes dar cualquier valor al símbolo del GADU implica necesariamente una afirmación de fe sobre el misterio último de la existencia, por lo que prefieren prescindir absolutamente del mismo.

La interpretación del GADU es tan amplia como es también la interpretación de Dios en el mundo y la polémica que le acompaña como concepto es también análoga.



La regularidad es un concepto tan importante como debatido en el seno de la francmasonería. Con base a él, las Obediencias masónicas estable...

La regularidad es un concepto tan importante como debatido en el seno de la francmasonería. Con base a él, las Obediencias masónicas establecen acuerdos de mutuo reconocimiento y relación entre ellas.
En general, se habla de Masonería regular para referirse a la que se atiene a una serie de reglas tradicionales. Sin embargo, existe discrepancia sobre cuáles de estas normas son las realmente importantes y cuáles no, lo que da lugar a la división de la masonería mundial en dos corrientes principales, a las que se puede añadir un cierto número logias y de pequeñas obediencias no adscritas a ninguna de las dos.

Las condiciones aceptadas por las dos corrientes principales para reconocer la regularidad de una Obediencia masónica son:
  • Que posea una legitimidad de origen; esto es, que su constitución haya sido auspiciada por alguna otra organización masónica regular. En este sentido, suele considerarse que la regularidad inicial emana de la antigua Gran Logia de Londres y Westminster.
  • El respeto a los valores y principios capitales establecidos en los documentos fundacionales, en concreto las llamadas Constituciones de Anderson, publicadas en 1723.



Las dos corrientes discrepan en varios puntos importantes, que afectan incluso a sus respectivas denominaciones. Ambas corrientes suelen ser conocidas, respectivamente, como regular, una de ellas, y como liberal o adogmática, la otra. Sin embargo, los representantes de la segunda mantienen que su corriente es también plenamente regular, mientras que los de la primera argumentan que la suya es asimismo esencialmente liberal y adogmática. Es imposible establecer un criterio objetivo sobre este tema. Quizá, lo que se puede afirmar es que las diferentes corrientes masónicas no se consideran identificadas con términos como irregular o dogmática. Finalmente, las logias que no se adscriben a los criterios de ninguna de las dos principales corrientes suelen ser denominadas salvajes, si bien ellas prefieren referirse a sí mismas como bajo la bóveda celeste.


Masonería regular

La corriente que se denomina regular está encabezada por la Gran Logia Unida de Inglaterra y a ella se adscriben las principales obediencias, por lo que a número de miembros se refiere, de las Islas Británicas, Estados Unidos, los países de la Commonwealth, Iberoamérica y parte de la Europa continental, incluida España.

Basándose en su interpretación de la tradición masónica y, en particular, de las Constituciones de Anderson, las Obediencias y Logias de esta línea establecen los siguientes criterios de regularidad:

  • La creencia en un dios o en un Ser Supremo (solo uno), que puede ser entendido como un principio no dogmático, como un requisito imprescindible a sus miembros.
  • Los juramentos deben realizarse sobre el llamado Volumen de la Ley Sagrada, generalmente la Biblia u otro libro considerado sagrado o símbolo de lo trascendente por el que realiza el juramento. La presencia de este Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás son imprescindibles en la logia.
  • No se reconoce la iniciación masónica femenina ni se acepta el contacto masónico con las Logias que admitan a mujeres entre sus miembros.
  • Están expresamente prohibidas las discusiones sobre política y religión, así como el posicionamiento institucional sobre estos aspectos.




Masonería liberal, adogmática o irregular

La corriente que se denomina liberal adogmática o irregular tiene su principal exponente mundial en el Gran Oriente de Francia. Es la principal corriente, por lo que a número de miembros se refiere, en Francia, África francófona y algunos países de la Europa continental, y a ella se adscriben muchas obediencias en todo el mundo, en especial en Iberoamérica y la Europa continental, incluyendo, en particular, a las Obediencias femeninas y mixtas. No se basa en un estándar de regularidad establecido, sino que mantiene como referente el reconocimiento compartido de unos valores, modelos rituales y organizativos que, por tradición, se consideran esencialmente masónicos. Por este motivo, presenta una mayor variedad de formas concretas de organización, cuyas principales características, que no tienen que darse simultáneamente, son:
  • El principio de libertad absoluta de conciencia. Admite entre sus miembros tanto a creyentes como a ateos y los juramentos pueden realizarse, según las Logias, sobre el Libro de la Ley (las Constituciones de la Orden) o sobre el Volumen de la Ley Sagrada, en ambos casos junto a la Escuadra y el Compás.
  • El reconocimiento del carácter regular de la iniciación femenina. Las Obediencias pueden ser masculinas, mixtas o femeninas.
  • El debate de las ideas y la participación social. Las logias debaten libremente incluso sobre cuestiones relacionadas con la religión o la política, llegando, en determinadas ocasiones, a posicionarse institucionalmente sobre cuestiones relacionadas con esos aspectos.


Una de las leyendas más importantes de la francmasonería atribuye a Hiram Abif, mítico arquitecto del Templo de Salomón en Jerusalén, la fun...

Una de las leyendas más importantes de la francmasonería atribuye a Hiram Abif, mítico arquitecto del Templo de Salomón en Jerusalén, la fundación de la orden masónica. Algunos textos retrotraen el origen de la masonería a épocas de aún mayor antigüedad, y llegan a considerar como fundadores a distintas figuras bíblicas, como Tubal-Caín, Moisés, Noé o el mismísimo Adán. Más realistas, pero todavía en el ámbito de lo mítico o de lo pseudohistórico, diversos autores han atribuido este origen a los constructores de las pirámides en el antiguo Egipto, a los Collegia Fabrorum romanos, a la orden de los Templarios, la de los Rosacruces o a los humanistas del Renacimiento.

La hipótesis más aceptada afirma que la francmasonería moderna procede de los gremios de constructores medievales de castillos y catedrales (la llamada masonería operativa ), que evolucionaron hacia comunidades de tipo especulativo e intelectual, conservando parte de sus antiguos ritos y símbolos. Este proceso, que pudo iniciarse en distintos momentos y lugares, culminó a principios del siglo XVIII.

Los constructores o albañiles medievales, denominados masones, disponían de lugares de reunión y cobijo, denominados logias, situados habitualmente en las inmediaciones de las obras. Era común a los gremios profesionales de la época el dotarse de reglamentos y normas de conducta de régimen interior. Solían también seguir un modelo ritualizado para dar a sus miembros acceso a ciertos conocimientos o al ejercicio de determinadas funciones. Los masones destacaron especialmente en estos aspectos.

Los gremios de constructores, albañiles y arquitectos son mencionados en varios de los más antiguos códigos de leyes, incluido el de Hammurabi (1692 adC). Pero suele considerarse que el primer código regulador específicamente masónico fue el que el rey Athelstan de Inglaterra dio a estas corporaciones en el año 926, denominado Constituciones de York. Este manuscrito se perdió en el siglo XV y fue reescrito de memoria por los que lo conocían. Por este motivo, la Carta o Estatutos de Bolonia, redactados en 1248, son el documento masónico original más antiguo que se conoce. Trata de aspectos jurídicos, administrativos y de usos y costumbres del gremio. Le siguen en antigüedad otros documentos, como el Poema Regius o manuscrito Halliwell (1390), el Manuscrito Cooke (1410), el Manuscrito de Estrasburgo (1459), los Estatutos de Ratisbona (1459), los de Schaw (1598), el Manuscrito Iñigo Jones (1607), los de Absolion (1668) y el Sloane (1700). Todos estos manuscritos se refieren a la masonería "operativa" o gremial, de la que especifican sobre todo las reglas del "oficio, y los historiadores suelen referirse a ellas en un sentido genérico como "constituciones góticas".



Respecto a los rituales masónicos, el primer documento de relevancia del que disponen los historiadores se refiere a una de estas organizaciones de la construcción que es particular de Francia, el Compañerismo o Compagnonnage, y data de 1655. Sin embargo, ya desde 1630 aparecen distintos documentos que aluden a los usos rituales de la masonería escocesa. El ritual masónico completo más antiguo que se conoce es el manuscrito denominado Archivos de Edimburgo, que data de 1696.

Con la evolución de la sociedad y las transformaciones económicas, la mayor parte de las logias de la "masonería operativa" dejaron poco a poco de ejecutar obras materiales, transformándose en organizaciones fraternales, pero conservando, en parte, sus usos y costumbres tradicionales. La francmasonería especulativa es el producto de esta transformación. Desde el siglo XVII, algunas logias de masones operativos comenzaron a recibir como miembros a personas ajenas al oficio, generalmente clientes, nobles o benefactores. El perfil de estos masones aceptados solía ser el de intelectuales humanistas, interesados por la antigüedad, el hermetismo, las ciencias experimentales nacientes, etc. Las logias de este tipo se convirtieron en un espacio de librepensamiento y especulación filosófica. Si se trata de una transformación radical o progresiva, es algo que los historiadores se cuestionan hoy en día. En cualquier caso, al menos en Escocia, el vínculo orgánico entre la antigua masonería y la nueva parece incontestable. Las logias «no operativas» se hacen cada vez más numerosas en Escocia, Inglaterra e Irlanda.

El 24 de junio de 1717, cuatro logias londinenses que llevaban el nombre de las tabernas en que realizaban sus encuentros (La Corona, El Ganso y la Parrilla, El Manzano y El Racimo y la Jarra), se reunieron para formar una agrupación común. Denominaron a la nueva organización Gran Logia de Londres y de Westminster, y su primer Gran Maestro fue Anthony Sayer. La creación de esta nueva institución supuso un salto significativo en la organización de la masonería, que trascendió así del ámbito logial. Formada en parte por miembros de la Royal Society próximos a Isaac Newton, la nueva Gran Logia se dotó en 1723 de una Constitución redactada por dos pastores protestantes: Jean Theóphile Désagulliers y James Anderson, quien, como compilador, dio nombre a las que se conocen como Constituciones de Anderson. Más allá de las diferentes interpretaciones que se dan sobre el alcance de elementos concretos del texto de las Constituciones, la mayoría de los autores coinciden en resaltar el espíritu de tolerancia y no sectarismo que anima el conjunto, destacando su deseo de presentar a la masonería como un "centro de unión" entre todos los hombres, cualesquiera que sean las razas, opiniones y creencias que los distingan.



El ritual practicado por la primera Gran Logia, aunque enriquecido y desarrollado, era perfectamente conforme a los usos escoceses "sobre todos los puntos de la Masonería", tal como lo atestigua el acta de la visita de Désaguliers a la logia Mary´s Chapel el 24 de agosto de 1721. Los rituales de esta primera Gran Logia se conocen por una obra publicada en 1730, La masonería diseccionada (Masonry Dissected), que los reveló al público, y generó gran escándalo entre los miembros de la orden.

Pese a que la creación de la Gran Logia de Londres generó reacciones contrarias por parte de algunos sectores de la masonería operativa inglesa, el nuevo modelo masónico se extendió rápidamente por Europa y América con la creación, en los años siguientes, de la Gran Logia de Irlanda en 1725, la primera Gran Logia de Francia entre 1726 y 1730, la Gran Logia Provincial de Pennsilvania en 1731, la Gran Logia Provincial de Massachussets en 1733 y la Gran Logia de Escocia en 1736.

La francmasonería o masonería se define a sí misma como una institución discreta de carácter iniciático, no religiosa, filantrópica, simbóli...

La francmasonería o masonería se define a sí misma como una institución discreta de carácter iniciático, no religiosa, filantrópica, simbólica y filosófica fundada en un sentimiento de fraternidad. Tiene como objetivo la búsqueda de la verdad a través de la razón y fomentar el desarrollo intelectual y moral del ser humano, además del progreso social. Los masones se organizan en estructuras de base denominadas logias, que a su vez pueden estar agrupadas en una organización de ámbito superior normalmente denominada "Gran Logia", "Gran Oriente" o "Gran Priorato".

Aparecida en Europa entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, la masonería moderna o "especulativa" ha sido descrita a menudo como un sistema particular de moral ilustrada por símbolos. Se presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular que, basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros desarrollar su capacidad de escucha, de reflexión y de diálogo, para transmitir estos valores a su entorno.



La historia institucional de la masonería presenta numerosas disidencias, cuyas principales causas, con importantes matices y derivaciones, están relacionadas con la admisión de la mujer en la masonería, la cuestión de las creencias religiosas o metafísicas, la naturaleza de los temas tratados o la forma de trabajar de las logias, así como con las bases sobre las que se fundamenta la regularidad masónica. La existencia de distintos puntos de vista sobre estos y otros temas ha dado lugar al desarrollo de distintas ramas o corrientes masónicas, que a menudo no se reconocen entre ellas.