Mostrando entradas con la etiqueta Tigresas Blancas. Mostrar todas las entradas

Un video que resume de manera manera somera información sobre este grupo seceto de mujeres. Si bien el video termina con un chiste muy tont...



Un video que resume de manera manera somera información sobre este grupo seceto de mujeres.
Si bien el video termina con un chiste muy tonto que le resta seriedad al video, la información que contiene está levantada de artículos serios, y sirve para dar una idea rápida en poco más de 3 minutos sobre este tema.




La mayoría de mujeres que llevan a cabo el aprendizaje de Tigresas Blancas, no disponen del tiempo suficiente para trabajar y ganarse la vid...

La mayoría de mujeres que llevan a cabo el aprendizaje de Tigresas Blancas, no disponen del tiempo suficiente para trabajar y ganarse la vida. Por eso necesitan una especie de "mecenas", un hombre que comparta sus objetivos, las entienda, les marque una disciplina en su vida, y esté dispuesta o mantenerlas, al menos durante sus tres primeros años de prácticas.

Este hombre es el Dragón de Jade, el único autorizado a mantener una relación formal con la Tigresa Blanca, aunque no suelen vivir juntos, y si lo hacen, cada uno duerme en su propia habitación.
Una vez a la semana la Tigresa le pide permiso para dormir con él, y en ese caso, de mutuo acuerdo, practican varias técnicas sexuales, siguiendo reglas muy estrictas.

A diferencia de la Tigresa Blanca, que practica sexo con muchos hombres, el Dragón de Jade le debe una fidelidad implícita. Toda su existencia durante los tres años de formación de la Tigresa gira alrededor de ella y de sus prácticas, de las cuales él también saldrá beneficiado. Pero en ningún momento le impondrá a la Tigresa nada en contra de su voluntad, ni tendrá relaciones sexuales con otras mujeres.
A cambio, la Tigresa le tiene que informar de cada encuentro sexual que vaya a tener con un Dragón Verde y esperar su visto bueno. Su relación se basa en el mutuo acuerdo y la transparencia absoluta de sus actos. Esto es así porque el Dragón de Jade presencia las felaciones que la Tigresa hace a otros hombres. El objetivo de actuar como un voyeur es que el Dragón de Jade se vaya excitando, de forma que producirá cada vez más esperma y evitará caer en la rutina sexual que suele caracterizar a la mayoría de las parejas. Esta complicidad, más que un sinónimo de amor, se establece para conseguir una meta mucho más elevada: progresar juntos en el proceso de restauración de la juventud.



La presencia del Dragón de Jade durante los encuentros de la Tigresa con un Dragón Verde se mantiene secreta en todo momento. El Dragón Verde no puede saber que hay otra persona mirando. Así, la Tigresa se siente protegida para realizar la felación de la manera más relajada posible y podrá compartir después su experiencia con el Dragón de Jade y hablar de ello. Éste está autorizado a tocarse mientras observa escondido a la pareja, pero de ninguna forma puede eyacular.
La relación que se establece entre la Tigresa y el Dragón de Jade es una relación compleja y seria, hasta tal punto que cuando una Tigresa encuentra a un posible candidato a Dragón de Jade, le pide a su maestra un estudio astrológico de ambos para ver si son compatibles.
Después de los tres años de permanencia juntos, se pueden separar o seguir unidos. La decisión dependerá de la Tigresa.

Algunos Dragones Verdes pueden llegar a ser Dragones de Jade.
En general es la Tigresa la que lo propone, después de haber satisfecho todos sus deseos durante los tres años de su formación.
De la misma manera, un Dragón de Jade puede convertirse en maestro de tigresas, aunque lo normal es que sean mujeres que han completado su formación de nueve años. Cuando es así, pasa a llamarse Tigre Blanco, homónimo masculino de la Tigresa Blanca.
Muchas Tigresas Blancas que no disponen de Dragón de Jade trabajan de masajistas para poder vivir.

Para poner en práctica sus enseñanzas, la tigresa blanca necesita muchos hombres, y cuantos más tenga, más energía podrá absorber. Aquí es q...

Para poner en práctica sus enseñanzas, la tigresa blanca necesita muchos hombres, y cuantos más tenga, más energía podrá absorber. Aquí es que entra en escena la figura del Dragón Verde (como se llama a su compañero de juego).



El dragón en China es el animal dominante del cielo, símbolo masculino del yang. La búsqueda de Dragones Verdes constituye la tarea diaria de la Tigresa, y tiene que usar todas sus dotes para conseguir que un Dragón Verde se preste a sus juegos sexuales.

El taoísmo ortodoxo preconiza la conservación de la energía sexual masculina a través de la retención del semen (filosofía que difunde también el Tantra), y por eso los hombres evitan la eyaculación. Pero la Tigresa Blanca intenta todo lo contrario, es decir, que el hombre eyacule, cuantas más veces mejor, para alimentarse de su energía. Por eso, para muchos, las Tigresas ponen en peligro sus metas dentro del taoísmo, aunque ellas creen que el hombre también puede aprovechar estas relaciones para conseguir la inmortalidad.

El Dragón Verde debe ser un hombre normal, de cualquier edad, aunque de no más de 65 años (debido a la calidad del semen), ni un taoísta fanático.
Ademas tiene que ser una persona amable y madura con quien la Tigresa se sienta a gusto.



Con los Dragones Verdes la Tigresa intentará disfrutar, pero en ningún caso se podrá enamorar de ellos. Por eso, para no crear ningún tipo de vínculos emocionales, elige hombres que no tienen nada que ver con su entorno.
La Tigresa se guía mucho por su intuición, y si un Dragón Verde le da malas vibraciones al principio, no entablará relaciones con él. Pero si es limpio, educado, y de personalidad atrayente, entonces la Tigresa podrá reunirse con él hasta nueve veces como máximo.
Así el Dragón Verde no tendrá posibilidad de apegarse a ella, y la Tigresa evitará que el Dragón quiera practicar otra cosa que no sea la felación, por ejemplo el coito, práctica sexual que no consideran conveniente.
Después de estar nueve veces con él, no lo verá durante seis semanas, tiempo necesario para que el Dragón se reponga (la Tigresa intenta siempre durante una sesión que el Dragón tenga tres orgasmos consecutivos.
Pasado el tiempo de descanso la Tigresa lo vuelve a ver durante nueve semanas, y así sucesivamente hasta finalizar sus tres años de aprendizaje.

Las Tigresas Blancas son un grupo de mujeres taoístas cuyo objetivo en la vida es restaurar su juventud y conseguir la inmortalidad espiritu...

Las Tigresas Blancas son un grupo de mujeres taoístas cuyo objetivo en la vida es restaurar su juventud y conseguir la inmortalidad espiritual. Creen que este objetivo sólo se puede conseguir a través del sexo, ya que la energía sexual es, según la filosofía taoísta, la más poderosa que poseemos.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no sabemos utilizar esta energía. Y entonces, en lugar de ser beneficiosa, puede destruirnos. El sexo para las Tigresas Blancas no es un fin en sí mismo, tal y como suele enfocarselo en Occidente, sino un medio.

Una mujer, cuando decide hacerse Tigresa Blanca, se forma durante nueve años, divididos en tres períodos de tres años cada uno.
La primera etapa está dedicada a la regeneración sexual, ya que el concepto del sexo que desarrollan resulta fascinante. El secretismo que envuelve esta sociedad mítica de mujeres es extremo y por eso se sabe muy poco de las otras etapas de formación.

La segunda fase corresponde a la alquimia espiritual. Y la recta final consiste en la filosofía contemplativa, el único camino directo a la inmortalidad. Estos tres conceptos son de hecho las tres interpretaciones de los diferentes escritos que el taoísmo tradicional suele aceptar de manera simultánea, aunque existen varias escuelas y líneas de creencias.

Durante tres años, la actividad de la Tigresa consiste en tener el mayor número de encuentros sexuales posibles para practicarles felaciones (existen otros tipos de prácticas sexuales, pero no tan importantes). Es para la tigresa blanca la manera más eficaz y rápida de absorber la energía sexual masculina, además de ser una práctica llena de beneficios.



Estas mujeres se hacen llamar Tigresas Blancas porque la cultura oriental se cree que el tigre es el animal más dominante de la Tierra. Es el símbolo de la mujer y del yin. La actividad de estas mujeres se asemeja a la de las tigresas reales, que, para poder quedarse preñadas, tienen que copular más de cien veces. Es decir, la tigresa necesita una cantidad de esperma muy superior a la del resto de los animales. Por eso es un animal muy seductor: tiene que atraer a muchos machos. En general, al macho le basta con una sola cópula, así que la tigresa tendrá que usar todas sus armas para atraer a otros, lamiéndolos y exhibiéndose delante de ellos. Pero la tigresa es también un animal muy solitario que se reúne socialmente en muy pocas ocasiones.

El tigre blanco o albino es un animal muy poco común, que es rechazado por los demás tigres. Las Tigresas Blancas se hacen llamar así por su actitud hacia los hombres y por su lado poco convencional que muchos no comprenden.

Para remarcar esta identificación con el animal se afeitan completamente el vello púbico (también con el objetivo de volver a tener el pubis de una niña), y se depilan el cuerpo entero, pero no se cortan jamás el cabello. Tienen una melena extremadamente larga que recuerda muchas veces a las rayas del pelaje de los tigres.

Se dice, y así lo afirma Hsi Lai en su libro, que siguiendo las prácticas de las Tigresas Blancas una mujer puede rejuvenecer entre cinco y quince años, dependiendo de la edad a la que se empezaron a recibir las enseñanzas. Se recomienda que cuanto antes se empiece la educación, mejor. Si una mujer es virgen, su período de formación puede ser más corto: seis años en vez de nueve.

Antiguamente no era raro que niñas de catorce años empezaran su formación de Tigresas Blancas, pero no es una exigencia. Una mujer de cincuenta años, con la formación de nueve años de Tigresa Blanca puede llegar a aparentar muchos años menos. De hecho, se puede decir de las Tigresas Blancas que son mujeres "naturales" rechazan la cirugía estética, los cosméticos y recurren a productos que ofrece la naturaleza, a las técnicas de yoga para conseguir la flexibilidad que tenían de niñas y a las felaciones. Dicen que sus métodos son muchísimo más efectivos, ya que a la larga la cirugía estética suele estropear el cuerpo y los rasgos. Pero más allá del aspecto físico, lo que buscan es sentir que tienen la misma energía que cuando eran adolescentes, algo que consideran no puede obtenerse por medios artificiales.

La prácticas consisten en  volver a tener el comportamiento sexual que tienen las adolescentes, reproducir las condiciones físicas de este período e intensificar el orgasmo. Para ellas el sexo representa eso: la faceta lúdica y sana de los jóvenes cuando hay una exploración y excitación mutua que no conoce límites. Cuando pasan los años, la mujer va perdiendo estrógenos y se acerca a la menopausia, transición inevitable entre la juventud y el proceso de envejecimiento. La menopausia supone para muchas mujeres la pérdida del apetito sexual, así que al practicar el sexu muy lúdico, las Tigresas Blancas alimentan permanentemente la estimulación sexual, lo que evita que se pierda el deseo. Retrasan al máximo la menopausia, o incluso la hacen desaparecer.