Confederación de Caballeros Comuneros Españoles

En septiembre de 1821 se desarrolló la asamblea constitutiva; que tuvo entre sus periódicos más importantes El Eco de Padilla (al parecer subvencionado como intoxicación por el agente absolutista francés y masón del rito sofisiano François de Caze para desacreditar con su extremismo la revolución) y, sobre todo, El Zurriago de Félix Mejía y Benigo Morales, y La Tercerola, dirigida en un primer momento por el coronel Atanasio Lescura y en un segundo por Félix Mejía, además de otros periódicos que más o menos imitaban y seguían a estos modelos en Madrid y provincias.

Entre sus fundadores estuvieron liberales exaltados de diverso origen: juristas como Juan Romero Alpuente y Álvaro Flórez Estrada, también economista; periodistas como Félix Mejía; militares como Rafael del Riego y José María Torrijos o el bibliógrafo y erudito Bartolomé José Gallardo.

La estructura de la Sociedad se repartía en logias llamadas "torres"; la estimación más conservadora de sus miembros se cifra en unos diez mil, la más exagerada en cuarenta o sesenta mil. Cada torre agrupaba entre cuarenta y ochenta miembros, de los cuales sólo unos pocos eran verdaderamente activos. Su carácter elevadamente informal causó que pronto fuera socavada por todo tipo de infiltrados. Uno de los más poderosos, que incluso asistió a su nacimiento, fue José Manuel del Regato, espía del propio rey Fernando VII. Por otra parte, se permitió, o se toleró, que sus miembros pudieran pertenecer a otras sociedades. Además, el carácter abierto, popular y participativo de la sociedad, en la que incluso pudieron entrar algunas mujeres, hizo que los comuneros guardaran muy mal sus secretos, que fueron pronto divulgados en todo tipo de escritos e impresos; la Masonería, sin embargo, nada democrática, jerárquica, sólo se abría a la nobleza o a la alta burguesía y exigía cuotas mensuales; los comuneros no y estaban abiertos a la baja burguesía, a los estudiantes, a los guerrilleros reconvertidos en militares de extracción popular que habían luchado contra los franceses en la Guerra de la Independencia (como Francisco Abad Moreno, "Chaleco"), al clero bajo, a los menestrales y al pueblo en general.

Se hicieron intentos de congraciar Masonería y Comunería: el más famoso lo contó en sus Memorias Antonio Alcalá Galiano, y fue infructuoso, con lo que la Masonería, aliada a los liberales moderados, atacó a la Comunería y pretendió desacreditarla.

A principios de 1823 la división entre los liberales en masones moderados, comuneros no revolucionarios o Comuneros Constitucionales acaudillada por Juan Palarea, y comuneros revolucionarios o carbonarios (agrupados en la Sociedad Landaburiana bajo el nombre de Comuneros Españoles) ya se había consolidado; burlándose de ellos los absolutistas, que llamaban a los primeros calzados y a los segundos descalzos, como si fueran de la orden religiosa carmelitana; la división se reveló funesta y debilitó al estado liberal con la invasión de los Cien mil hijos de San Luis. Tras la victoria de los franceses (llamados por el rey), hubo un proceso nacional de "purificación" en el que los comuneros fueron identificados, perseguidos y condenados a confinamiento, a cárcel o a muerte.

Ya en la emigración o exilio europeo, los restos de la sociedad comunera escindida se agrupó en "círculos comuneros", de los cuales los más importantes fueron los de Gibraltar y Londres. Muchos participaron en las intentonas de invasión insurreccional de la Década Ominosa, por ejemplo en la Expedición de los Coloraos a Almería, que concluyó con el fusilamiento de los mismos, o la de Tarifa, igualmente fracasada. La sociedad comunera que llegó a sobrevivir más fue la Constitucional, que tuvo algo que ver en los brotes anticlericales de 1834 y 1835 y sus matanzas de frailes. Este activismo liberal provocó como reflejo en la sociedad absolutista la creación de una similar sociedad secreta, El Ángel Exterminador.

Los Hijos de Tannhäuser

Los Hijos de Tannhäuser son una sociedad secreta cuyos orígenes se remontan al siglo XV, hacia el año 1430, y cuyos miembros, entre los que se sospecha que se han contado personajes célebres como Richard Wagner o Ludwig Bechstein siguen los pasos del legendario Tannhäuser.


Tannhäuser

Tannhäuser fue un poeta y Minnesänger alemán, nacido en el seno de una familia de caballeros de la zona de Salzburgo, los Caballeros de Thannhausen, que residieran en su castillo en Tannhausen, cerca de Ellwangen y Dinkelsbühl.

Tannhäuser fue un activo miembro de la corte de Federico II de Austria, y según el Codex Manesse habría tomado los hábitos de la Orden Teutónica, y participado en la Quinta Cruzada.
Luego de esto habría llevado una vida de poeta errante en Alemania, componiendo poesías líricas y canciones (Tanzlieder).

A su muerte nació la leyenda según la cual Tannhäuser habría encontrado la Venusberg, morada subterránea de la diosa Venus, donde habría pasado siete años de su vida entregado a los placeres de la diosa.

El Venusberg (en alemán, Montaña de Venus), es el nombre de una montaña mítica en Alemania situada entre Gotha y Eisenach. Las cavernas de la montaña albergan la corte de Venus, diosa del amor, que se suponía que estaba perfectamente escondida de los mortales: ingresar allí significaba la perdición eterna, y la aventura erótica definitiva.

Según la leyenda, tras abandonar el Venusberg, Tannhäuser tuvo remordimientos y viajó a Roma para preguntar al papa Urbano IV si era posible que le absolvieran sus pecados.
Urbano contestó que el perdón era tan imposible como lo sería que su bastón floreciese. Tres días después de que Tannhäuser se marchara, el bastón de Urbano floreció. Se enviaron mensajeros a buscar al caballero, pero éste ya había regresado al Venusberg y nunca volvió a ser visto.


Las Hijas de Venus

Para los Hijos de Tannhäuser la leyenda es verdadera, aunque oculta detrás de metáforas que oscurecen el sentido real del descubrimiento de Tannhäuser.
Para los miembros de esta organización, lo que realmente ocurrió es que por azar Tannhäuser descubrió un grupo de lo que ellos denominan "Hijas de Venus", sociedades secretas femeninas que conviven a diario con el mundo sin ser descubiertas, y que viven de acuerdo a ciertos principios entre los que se encuentran la imposibilidad de negarse a los deseos de cualquier hombre que les exija obediencia para cumplir con sus deseos carnales, el permanente cuidado de su belleza física para resultar irresistible al sexo opuesto, y el afán de la búsqueda de la perfección a través del placer masculino.

Para los Hijos de Tannhäuser existen grupos, como las Damas Blancas, que integran lo que llaman las Hijas de Venus, y cuya existencia está protegida exclusivamente por el anonimato.
Los Hijos de Tannhäuser sostienen que el Venusberg no es otra cosa que el descubrimiento de la existencia de uno de estos grupos, y que el hombre que logre identificar a una de sus miembros estará a lo que llaman las Puertas de Tannhäuser.
El hombre que logre descubrir a uno de estos grupos de mujeres encontraría una fuente virtualmente inagotable de placer, ya que obtendría de ellas placer y obediencia a cambio de su silencio, que sería lo que Tannhäuser habría descubierto.
El juramento de los Hijos de Tannhäuser es el de buscar estos "Venusberg" y compartirlo exclusivamente con los demás miembros de su hermandad.

Aunque existe numerosa evidencia de la existencia de las Damas Blancas, así como abundantes referencias a Tannhäuser y sus seguidores, hay quienes ponen en tela de juicio la naturaleza de la búsqueda de los Hijos de Tannhäuser, y mientras hay estudiosos que se decantan por que el grupo mantiene una búsqueda de tipo metafísico, en pos de alcanzar el verdadero Venusberg, otros sostienen que se trata de objetivos más mundanos y pragmáticos, la identificación de las "Hijas de Venus" como forma de alcanzar el placer físico, sin otras metas ulteriores.

Misterio May Day

El misterio May Day se refiere a una serie de anuncios crípticos que vienen siendo publicados en el Arizona Daily Wildcat, periódico de la Universidad de Arizona, todos los días 1 de mayo desde 1981.1

Los anuncios han aparecido también en otras fechas, normalmente a principios de diciembre. En un principio parecen un juego intelectual, pero traslucen un mensaje de revolución económica y política.

El primer anuncio contenía tres líneas escritas a mano: "SR/CL: RICHMOND", una cadena de caracteres chinos simplificados y "May Day, 1981". La frase en chino se traduce "Presidente Mao diez mil años de vida", interpretada como "Larga vida al presidente Mao".

Hay algunos ítems que se repiten en los anuncios. Entre ellos destacan:
  • El orfanato (The Orphanage): presunta sociedad secreta autora de los anuncios.
  • El premio (The Prize): recompensa sin determinar para quien resuelva el misterio, depositada en una caja fuerte.
  • SR/CL: acrónimo de significado desconocido.
  • Conejo blanco/pan maravilloso (White Rabbit/Wonder Bread), mercancías desconocidas relacionadas con El orfanato.
  • Martín Lutero.

Un antiguo estudiante de la Universidad de Arizona, Bryan Hance, es la primera persona conocida que ha investigado seriamente los anuncios. En 1997 creó una página web para documentar su investigación junto con otros fanáticos de las conspiraciones.
Afirma haberse puesto en contacto con "El orfanato" vía e-mail, correo y teléfono desde 1999. Incluso ha recibido varias monedas de oro y billetes, llegando a algunos cientos de dólares, con el mensaje de poder gastarlo como quisiera.

Parece que los anuncios, equidistantes entre la broma intelectual y la verdadera conspiración a pequeña escala, son publicados por un excéntrico abogado, Robert Truman Hungerford, que afirma ser el consejero legal del "Orfanato".
Preguntado al respecto, responde que puede que sólo sean los desvaríos de un loco, afirmación que aumenta más aún la conspiranoia.

Damas Blancas: Organización y Filosofía

Damas Blancas es una organización con una jerarquía de tipo piramidal, que hasta donde se conoce se compone de 4 grados:
  • La Gran Madre, que es la máxima autoridad de la organización
  • La Hermana Mayor, que es designada por la Gran Madre al asumir eligiéndola de entre las Hermanas, y que es su sucesora en caso de muerte, enfermedad o retiro voluntario.
  • Las Hermanas, que conforman a la mayoría de la organización.
  • Las Novicias, que son las aspirantes a ingresar, y que no pertencen plenamente a la organización hasta no cumplir de 3 años de prueba.

El ingreso a las Damas Blancas se produce exclusivamente por reclutamiento, siendo común que ocurra entre madres a hijas. Esto se explica por el largo período de adoctrinamiento necesario para poder formar parte de la organización.
Cualquier Hermana puede tener bajo su protección a una única aspirante, aunque esto no es obligatorio, y cuando ocurre la Hermana recibe durante ese período el grado de Hermana Nodriza.
Sólo pueden ser Nodriza quienes ostenten el título de Hermana, Hermana Mayor, o Gran Madre

Cada Hermana Nodriza tiene bajo su protección a una niña o joven que haya elegido, y comienza el período de educación de la aspirante que dura años.
Durante estos años la Nodriza debe poner a prueba a su aspirante 10 veces, y una vez que la aspirante a pasado satisfactoriamente esas pruebas la Nodriza solicita a la Gran Madre permiso para que la aspirante pase a ser Novicia, y la Gran Madre decide de manera inapelable si aprueba o niega dicho ingreso.
Ninguna aspirante podrá ser Novicia antes de cumplir los 20 años de edad, y el noviciado tiene una duración de 3 años, antes de poder transformarse en Hermana, e integrarse de manera plena a la sociedad.
Poco se conoce sobre las 10 pruebas a las que se somete a las aspirantes al noviciado, pero al parecer se trata de pruebas de confianza y doctrina.


Doctrina

Las Damas Blancas, a diferencia de otras sociedades secretas, no buscan ocupar posiciones de poder ni incidir en este de manera alguna. Su objetivo es mantener viva una visión del universo y de la humanidad, que según sus convicciones se ha separado de lo que llaman el Orden Natural.

Por una parte su doctrina hereda toda la tradición del culto a Afrodita.
Si bien la llamada "prostitución ritual" que se encuentra en la génesis del culto a la diosa ha quedado en el pasado, no así algunas de sus características.
Según la tradición clásica, cada joven soltera iba una vez en su vida al santuario de la diosa a hacer el amor con un desconocido. El hombre escogía a la joven, lanzaba algo de dinero a los pies de ella (aunque el monto de dinero no era importante), y pronunciaba la frase: "Yo invoco a la diosa sobre tí".
Las jóvenes más hermosas eran capaces de cumplir con su deber con rapidez, mientras que las menos agraciadas solían demorar muchas horas en poder cumplir con el ritual.
Hay quienes sostienen que desde aquí nace el culto al cuerpo de las Damas Blancas, así como sus habilidades eróticas, como forma de cumplir con el ritual a la diosa Afrodita con la prontitud y eficiencia que la diosa merece.
La frase "Yo invoco a la diosa sobre tí" forma parte hasta hoy del ritual de iniciación, aunque las versiones difieren sobre si esta es pronunciada por la Gran Madre al iniciar el noviciado o al finalizarlo.
La lógica parecería indicar que con esta frase las novicias pasan a ser consideradas "Hermanas", es decir, miembros plenos del grupo, pero no hay certeza de que tal cosa sea así.

El culto a la belleza física es parte importante del ritual y de la tradición de la diosa.
En Chipre existe hasta hoy, por ejemplo, la leyenda de la roca de Afrodita. En la playa de Citera que vio nacer de la espuma a la diosa, hay una roca llamada la roca de Afrodita, y quien nada 3 veces alrededor de aquella roca obtendrá la belleza eterna.

Afrodita, según el mito fue educada por las Horas, distribuidoras de la lluvia, quienes la recibieron como reina en Chipre y le enseñaron todos los trucos para seducir a los hombres mortales e inmortales.
La búsqueda de la belleza eterna, así como de la perfección en las artes de la seducción, son búsquedas permanentes y fundamentales de las Damas Blancas, pero no las únicas.

El concepto de que el hombre debe ser quien elija a la mujer, así como que el deber moral de esta es aceptar para honrar a la diosa, parecer perdurar a lo largo de los siglos, aunque sufriendo cambios y transformaciones sucesivas.

El concepto del Orden Natural es otra constante, mediante este orden, los seres más evolucionados siguen unos patrones de comportamiento dictados por la Naturaleza, y en la medida que se apartan de estos se apartan de la felicidad.
El león no aspira a ser otra cosa que un león, es su naturaleza actuar como tal, y si se apartara de este precepto se enfermaría.
"El lobo no elige se un lobo, simplemente lo es." Esta idea del Orden Natural asume el concepto de que hombres y mujeres son de naturaleza diferente, y que cuando se apartan de este comportamiento se apartan de la posibilidad de desarrollarse en plenitud.

Esta posición filosófica ha sido muy duramente criticada desde sectores feministas que argumentan que el concepto de Orden Natural apunta a mantener a la mujer en un rol de inferioridad frente al género masculino.
Sin embargo el concepto de Orden Natural de las Damas Blancas no apunta a una desigualdad legal, sino a defender las diferencias naturales entre ambos sexos.

Para las Damas Blancas el Orden Natural no es revelado por Dios o un ente superior, aunque cuentan entre sus filas con integrantes de diferentes confesiones religiosas, sino que se alcanza mediante la observación atenta de las enseñanzas de la naturaleza.

Al igual que en el mito a Afrodita, la fidelidad no es un valor en sí mismo, como tampoco lo es en la naturaleza. "Un león tiene tantas hembras, y durante tanto tiempo, como pueda defender su posición de otros machos rivales."
Una leona no "vive" como infidelidad la llegada de otro macho dominante al grupo, sino que es parte del decurso natural de las cosas.
Es responsabilidad del hombre, porque es parte de la esencia de su masculinidad, mantener a los rivales lejos de su(s) compañera(s).

El conocimiento que se tiene de su filosofía y rituales o pruebas de iniciación son fragmentarios, aunque son consistentes con la tradición del rito a la diosa.
Las posiciones en torno a Damas Blancas no son unánimes, van desde quienes sostienen que no se trata más que de una leyenda de tradición oral sin sustento real, a quienes piensan que hay pruebas contundentes de su existencia hasta la actualidad; quienes sostienen que su filosofía es quietista y extremadamente conservadora, a quienes acusan a sus integrantes de propalar conductas reñidas con la moral; quienes sostienen que no se trata más que de uno más de tantos grupos inocuos y de escaso interés, a quienes dedican un importante esfuerzo al intento de identificar a sus integrantes, como es el caso de los Hijos de Tannhäuser.

Sociedad de los Caballeros Comuneros

La Confederación de Caballeros Comuneros Españoles, Sociedad de los Caballeros Comuneros o Hijos de Padilla fue una organización secreta paramasónica creada en España en 18211 y concluida en 1823 con su división en otras dos sociedades.

No sólo en España, sino en toda la Europa de la Santa Alianza, recurrir a las conspiraciones y a las sociedades secretas era algo inevitable. La ausencia de espacio democrático, las restricciones a la libertad de prensa y de expresión hacían que los opositores al absolutismo entraran en y crearan organizaciones clandestinas. Y era en las sociedades secretas, a pesar de sus fracasos acumulados, donde se hacía el aprendizaje y el proselitismo revolucionario. Disidente de la Masonería, la Comunería fue creada para satisfacer el ímpetu revolucionario de los liberales exaltados que, dentro de la Masonería, se veían coartados en sus deseos de hacer progresar la revolución liberal, refrenada en un primer momento por los liberales moderados o doceañistas afiliados a la misma y muy influidos por los Orientes franceses. La Comunería, pues, no sería la hija española de la masonería y ni siquiera una escisión, sino más bien la forma concreta que tomó en España la disidencia masónica, de forma similar a lo que ocurrió con la Carbonería en Italia. A imitación, pues, de los carbonarios, nacionalizaron el rito masónico aligerándolo de tradiciones reaccionarias e inspirándose en el levantamiento de los Comuneros de Castilla: Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado contra Carlos I en el siglo XVI, en especial del primero, de forma que se llegaron a llamar ellos mismos "Hijos de Padilla", y adoptaron como símbolo propio el color morado, que se pretendía era el del pendón de los comuneros históricos. Poco a poco, durante el Trienio Liberal, también por el influjo intoxicador del monarca y sus familiares y otras sociedades que se fueron infiltrando en la misma, como fueron la Masonería y la Sociedad del Anillo, se fue escindiendo en dos ramales, el no revolucionario y el revolucionario, este último muy influido por la Carbonería italiana, cuyos emigrados italianos (Giuseppe Pecchio, Guglielmo Pepé etc.) y franceses (Claude François Cugnet de Montarlot) habían desembarcado en Barcelona en 1823 y habían logrado influir también en Madrid. En suma, unos quinientos carbonarios italianos subvencionados por el gobierno liberal español lograron montar, dentro de la Comunería, un poderoso ramal del Carbonarismo. Esta rama revolucionaria era políticamente liberal y en sus manifestaciones más avanzadas de un cierto socialismo utópico. Los comuneros revolucionarios se reunieron en el Café de Malta, en la Fonda de San Sebastián, en el célebre café de la Fontana de Oro y, en sus últimos tiempos, en la Sociedad Landaburiana.

Tigresas Blancas: el Dragón Verde

Para poner en práctica sus enseñanzas, la tigresa blanca necesita muchos hombres, y cuantos más tenga, más energía podrá absorber. Aquí es que entra en escena la figura del Dragón Verde (como se llama a su compañero de juego).

El dragón en China es el animal dominante del cielo, símbolo masculino del yang. La búsqueda de Dragones Verdes constituye la tarea diaria de la Tigresa, y tiene que usar todas sus dotes para conseguir que un Dragón Verde se preste a sus juegos sexuales.

El taoísmo ortodoxo preconiza la conservación de la energía sexual masculina a través de la retención del semen (filosofía que difunde también el Tantra), y por eso los hombres evitan la eyaculación. Pero la Tigresa Blanca intenta todo lo contrario, es decir, que el hombre eyacule, cuantas más veces mejor, para alimentarse de su energía. Por eso, para muchos, las Tigresas ponen en peligro sus metas dentro del taoísmo, aunque ellas creen que el hombre también puede aprovechar estas relaciones para conseguir la inmortalidad.

El Dragón Verde debe ser un hombre normal, de cualquier edad, aunque de no más de 65 años (debido a la calidad del semen), ni un taoísta fanático.
Ademas tiene que ser una persona amable y madura con quien la Tigresa se sienta a gusto.

Con los Dragones Verdes la Tigresa intentará disfrutar, pero en ningún caso se podrá enamorar de ellos. Por eso, para no crear ningún tipo de vínculos emocionales, elige hombres que no tienen nada que ver con su entorno.
La Tigresa se guía mucho por su intuición, y si un Dragón Verde le da malas vibraciones al principio, no entablará relaciones con él. Pero si es limpio, educado, y de personalidad atrayente, entonces la Tigresa podrá reunirse con él hasta nueve veces como máximo.
Así el Dragón Verde no tendrá posibilidad de apegarse a ella, y la Tigresa evitará que el Dragón quiera practicar otra cosa que no sea la felación, por ejemplo el coito, práctica sexual que no consideran conveniente.
Después de estar nueve veces con él, no lo verá durante seis semanas, tiempo necesario para que el Dragón se reponga (la Tigresa intenta siempre durante una sesión que el Dragón tenga tres orgasmos consecutivos.
Pasado el tiempo de descanso la Tigresa lo vuelve a ver durante nueve semanas, y así sucesivamente hasta finalizar sus tres años de aprendizaje.

Teorías conspirativas sobre los Illuminati

Las cartas de Pike a Mazzini

Quienes apoyan las teorías conspirativas, citan como por ejemplo la presunta existencia una serie de cartas escritas entre los años 1870 y 1871, que se conservarían en los archivos de la biblioteca del Museo Británico entre un antiguo militar confederado llamado Albert Pike (De hecho el único representante de la Confederación, y a la vez miembro activo del Ku Klux Klan, honrado con una estatua en Washington D.C.) y el francmasón y carbonario Giuseppe Mazzini, un filósofo y político italiano que se esforzó por unificar los estados italianos y quien había sido seleccionado por los Illuminati para dirigir sus operaciones mundiales en 1834.

El Museo Británico desmiente la existencia de dichas cartas.

Según William Guy Carr, en una de las cartas fechada el 15 de agosto de 1871, Pike le hace saber a Mazzini el plan de los Illuminati para el futuro del mundo:

"Fomentaremos tres guerras que implicarán al mundo entero.

La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo necesaria como una oposición controlada y antítesis de la sociedad occidental. Las divergencias causadas por los "agenteur" (agentes) de los Illuminati entre los imperios británico y alemán serán utilizados para provocar esta guerra, a la vez que la lucha entre el pangermanismo y el paneslavismo. Un mundo agotado tras la guerra, no interferirá en el proceso de construcción de la "nueva Rusia" y el establecimiento del comunismo, que será utilizado para destruir los demás gobiernos y debilitar a las religiones.

La segunda guerra mundial se desataría aprovechando las diferencias entre la facción ultraconservadora y los sionistas políticos. Se apoyará a los regímenes europeos para que terminen en dictaduras que se opongan a las democracias (Nazismo, Fascismo, Comunismo y Socialismo) y provoquen una nueva convulsión mundial cuyo fruto más importante será el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías. Esta nueva guerra debe permitir consolidar una Internacional Comunista bastante fuerte para equipararse a la facción cristiana/occidental.

La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y los dirigentes musulmanes. Este conflicto deberá orientarse de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente y además obligará a otras naciones, una vez más divididas sobre este asunto, a entrar en la lucha hasta el punto de agotarse física, mental, moral y económicamente... Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera LUZ a través de la manifestación universal de la doctrina pura de "Lucifer", sacada a la vista pública finalmente. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo."
Citado según William Guy Carr, en Peones en el juego, 1955.


La Revolución Francesa

También se les ha hecho responsables de la Revolución francesa. Esta grave sospecha fue formulada por primera vez en 1791 por el párroco francés Jacques François Lefranc en su libro Le voile levé pour les curieux ou les secrets de la Révolution révéles à l'aide de la franc-Maçonnerie (El velo destapado para los curiosos o los secretos revolucionarios de la ayuda francmasona). Su posterior difusión se la debe sin embargo a otros dos autores, que poco después compusieron extensas obras sobre los orígenes revolucionarios franceses: el exjesuita francés Augustin Barruel y el erudito escocés John Robison. Ambos intentaron, con mutua independencia, demostrar que no desataron la revolución ni la permanente presión del tercer estado, ni la difusión de los ideales ilustrados, ni la mala cosecha del año previo ni tampoco la mala gestión de la crisis por el rey Luis XVI, sino que fueron los Iluminados. Para esto aportan principalmente tres pruebas:

  1. Casi todos los cabecillas revolucionarios importantes eran masones. La equiparación incondicional de ambas sociedades es, sin embargo, aparentemente falsa.
  2. Existían efectivamente logias masonas en la Francia postrevolucionaria autonominadas –de forma parecida a la orden de Weishaupt–, "Les Illuminés". Que estos grupos eran muy pequeños y tuvieron poca influencia, estorbaba tan poco como el hecho de que los iluminados franceses siguieran una línea más bien mística-martinista y tenían poco que ver con los ilustrados radicales como Knigge y Weishaupt.
  3. Era sabido, que Johann Christoph Bode viajó a París en 1787. En motivo de su desplazamiento, que sólo duró entre el 24 de junio hasta el 17 de agosto, no tenía nada que ver con el estallido revolucionario, sino que le habían invitado a una convención masona, pero que a su llegada ya había terminado.

La tesis de que los Iluminados se encuentran tras la revolución francesa, ha sido sumamente criticada y desmentida. Sin embargo tuvieron Barruels y Robinsons mucho éxito. En el ámito germano extendió principalmente estas teorías el fugaz diario conservador Eudämonia (1795-1798).8 Hasta hoy no han perdido estos escenarios conspirativos su fascinación sobre muchos publicistas y agrupaciones radicales de extrema derecha. Notables aquí son por ejemplo Nesta Webster, una fascista británica veintecentista, famosa teorética conspiradora, el estadounidense John Birch o el predicador cristiano estadounidense Pat Robertson. También la obsesión, con las teorías conspirativas antisemitas como Des Griffin y Jan Udo Holey siempre imaginando nuevos rastros de la orden, muestran la estrecha conexión entre el radicalismo de derechas y la paranoia anti-iluminista.

Estas tenaces teorías conspirativas fueron entre otras cosas alimento para algunos grupos ocultistas o teosóficos que intentaron estilizarse como supuestos Iluminados, desaparecidos hacía siglos: el historiógrafo Leopold Engel fundó en 1896 por ejemplo la Unión mundial de los Iluminados ("Weltbund der Illuminaten"), que actuaba a imitación de la orden de Weishaupt. Ya en 1929 se había eliminado esta asociación del registro berlinés. También la Ordo templi orientis surgida en 1912 o los Iluminados de Thanateros, fundados en 1978, intentaron situarse en la línea tradicional de los iluminados bávaros, pero sí que no tenían nada que ver con el radicalismo ilustrado-racionalista de la orden de Weishaupt, Bodes y Knigges.


Otras teorías

Hasta hoy circulan muchas teorías conspirativas, según las cuales los Iluminados sobrevivieron a su prohibición y son responsables de numerosos fenómenos, considerados desagradables por los difusores de tales mitos.

Disfrutan de una especial popularidad las teorías conspirativas según las cuales habrían influido el surgimiento de los Estados Unidos. Pero se las considera discutibles en base a la sucesión de acontecimientos de las guerras emancipatorias norteamericanas comenzadas el año 1775, es decir, previas a la formación de la orden.

Tigresas Blancas

Las Tigresas Blancas son un grupo de mujeres taoístas cuyo objetivo en la vida es restaurar su juventud y conseguir la inmortalidad espiritual. Creen que este objetivo sólo se puede conseguir a través del sexo, ya que la energía sexual es, según la filosofía taoísta, la más poderosa que poseemos.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no sabemos utilizar esta energía. Y entonces, en lugar de ser beneficiosa, puede destruirnos. El sexo para las Tigresas Blancas no es un fin en sí mismo, tal y como suele enfocarselo en Occidente, sino un medio.

Una mujer, cuando decide hacerse Tigresa Blanca, se forma durante nueve años, divididos en tres períodos de tres años cada uno.
La primera etapa está dedicada a la regeneración sexual, ya que el concepto del sexo que desarrollan resulta fascinante. El secretismo que envuelve esta sociedad mítica de mujeres es extremo y por eso se sabe muy poco de las otras etapas de formación.

La segunda fase corresponde a la alquimia espiritual. Y la recta final consiste en la filosofía contemplativa, el único camino directo a la inmortalidad. Estos tres conceptos son de hecho las tres interpretaciones de los diferentes escritos que el taoísmo tradicional suele aceptar de manera simultánea, aunque existen varias escuelas y líneas de creencias.

Durante tres años, la actividad de la Tigresa consiste en tener el mayor número de encuentros sexuales posibles para practicarles felaciones (existen otros tipos de prácticas sexuales, pero no tan importantes). Es para la tigresa blanca la manera más eficaz y rápida de absorber la energía sexual masculina, además de ser una práctica llena de beneficios.

Estas mujeres se hacen llamar Tigresas Blancas porque la cultura oriental se cree que el tigre es el animal más dominante de la Tierra. Es el símbolo de la mujer y del yin. La actividad de estas mujeres se asemeja a la de las tigresas reales, que, para poder quedarse preñadas, tienen que copular más de cien veces. Es decir, la tigresa necesita una cantidad de esperma muy superior a la del resto de los animales. Por eso es un animal muy seductor: tiene que atraer a muchos machos. En general, al macho le basta con una sola cópula, así que la tigresa tendrá que usar todas sus armas para atraer a otros, lamiéndolos y exhibiéndose delante de ellos. Pero la tigresa es también un animal muy solitario que se reúne socialmente en muy pocas ocasiones.

El tigre blanco o albino es un animal muy poco común, que es rechazado por los demás tigres. Las Tigresas Blancas se hacen llamar así por su actitud hacia los hombres y por su lado poco convencional que muchos no comprenden.

Para remarcar esta identificación con el animal se afeitan completamente el vello púbico (también con el objetivo de volver a tener el pubis de una niña), y se depilan el cuerpo entero, pero no se cortan jamás el cabello. Tienen una melena extremadamente larga que recuerda muchas veces a las rayas del pelaje de los tigres.

Se dice, y así lo afirma Hsi Lai en su libro, que siguiendo las prácticas de las Tigresas Blancas una mujer puede rejuvenecer entre cinco y quince años, dependiendo de la edad a la que se empezaron a recibir las enseñanzas. Se recomienda que cuanto antes se empiece la educación, mejor. Si una mujer es virgen, su período de formación puede ser más corto: seis años en vez de nueve.

Antiguamente no era raro que niñas de catorce años empezaran su formación de Tigresas Blancas, pero no es una exigencia. Una mujer de cincuenta años, con la formación de nueve años de Tigresa Blanca puede llegar a aparentar muchos años menos. De hecho, se puede decir de las Tigresas Blancas que son mujeres "naturales" rechazan la cirugía estética, los cosméticos y recurren a productos que ofrece la naturaleza, a las técnicas de yoga para conseguir la flexibilidad que tenían de niñas y a las felaciones. Dicen que sus métodos son muchísimo más efectivos, ya que a la larga la cirugía estética suele estropear el cuerpo y los rasgos. Pero más allá del aspecto físico, lo que buscan es sentir que tienen la misma energía que cuando eran adolescentes, algo que consideran no puede obtenerse por medios artificiales.

La prácticas consisten en  volver a tener el comportamiento sexual que tienen las adolescentes, reproducir las condiciones físicas de este período e intensificar el orgasmo. Para ellas el sexo representa eso: la faceta lúdica y sana de los jóvenes cuando hay una exploración y excitación mutua que no conoce límites. Cuando pasan los años, la mujer va perdiendo estrógenos y se acerca a la menopausia, transición inevitable entre la juventud y el proceso de envejecimiento. La menopausia supone para muchas mujeres la pérdida del apetito sexual, así que al practicar el sexu muy lúdico, las Tigresas Blancas alimentan permanentemente la estimulación sexual, lo que evita que se pierda el deseo. Retrasan al máximo la menopausia, o incluso la hacen desaparecer.

Principales corrientes de la Masonería

La regularidad es un concepto tan importante como debatido en el seno de la francmasonería. Con base a él, las Obediencias masónicas establecen acuerdos de mutuo reconocimiento y relación entre ellas.
En general, se habla de Masonería regular para referirse a la que se atiene a una serie de reglas tradicionales. Sin embargo, existe discrepancia sobre cuáles de estas normas son las realmente importantes y cuáles no, lo que da lugar a la división de la masonería mundial en dos corrientes principales, a las que se puede añadir un cierto número logias y de pequeñas obediencias no adscritas a ninguna de las dos.

Las condiciones aceptadas por las dos corrientes principales para reconocer la regularidad de una Obediencia masónica son:
  • Que posea una legitimidad de origen; esto es, que su constitución haya sido auspiciada por alguna otra organización masónica regular. En este sentido, suele considerarse que la regularidad inicial emana de la antigua Gran Logia de Londres y Westminster.
  • El respeto a los valores y principios capitales establecidos en los documentos fundacionales, en concreto las llamadas Constituciones de Anderson, publicadas en 1723.
Las dos corrientes discrepan en varios puntos importantes, que afectan incluso a sus respectivas denominaciones. Ambas corrientes suelen ser conocidas, respectivamente, como regular, una de ellas, y como liberal o adogmática, la otra. Sin embargo, los representantes de la segunda mantienen que su corriente es también plenamente regular, mientras que los de la primera argumentan que la suya es asimismo esencialmente liberal y adogmática. Es imposible establecer un criterio objetivo sobre este tema. Quizá, lo que se puede afirmar es que las diferentes corrientes masónicas no se consideran identificadas con términos como irregular o dogmática. Finalmente, las logias que no se adscriben a los criterios de ninguna de las dos principales corrientes suelen ser denominadas salvajes, si bien ellas prefieren referirse a sí mismas como bajo la bóveda celeste.


Masonería regular

La corriente que se denomina regular está encabezada por la Gran Logia Unida de Inglaterra y a ella se adscriben las principales obediencias, por lo que a número de miembros se refiere, de las Islas Británicas, Estados Unidos, los países de la Commonwealth, Iberoamérica y parte de la Europa continental, incluida España.

Basándose en su interpretación de la tradición masónica y, en particular, de las Constituciones de Anderson, las Obediencias y Logias de esta línea establecen los siguientes criterios de regularidad:

  • La creencia en un dios o en un Ser Supremo (solo uno), que puede ser entendido como un principio no dogmático, como un requisito imprescindible a sus miembros.
  • Los juramentos deben realizarse sobre el llamado Volumen de la Ley Sagrada, generalmente la Biblia u otro libro considerado sagrado o símbolo de lo trascendente por el que realiza el juramento. La presencia de este Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás son imprescindibles en la logia.
  • No se reconoce la iniciación masónica femenina ni se acepta el contacto masónico con las Logias que admitan a mujeres entre sus miembros.
  • Están expresamente prohibidas las discusiones sobre política y religión, así como el posicionamiento institucional sobre estos aspectos.


Masonería liberal, adogmática o irregular

La corriente que se denomina liberal adogmática o irregular tiene su principal exponente mundial en el Gran Oriente de Francia. Es la principal corriente, por lo que a número de miembros se refiere, en Francia, África francófona y algunos países de la Europa continental, y a ella se adscriben muchas obediencias en todo el mundo, en especial en Iberoamérica y la Europa continental, incluyendo, en particular, a las Obediencias femeninas y mixtas. No se basa en un estándar de regularidad establecido, sino que mantiene como referente el reconocimiento compartido de unos valores, modelos rituales y organizativos que, por tradición, se consideran esencialmente masónicos. Por este motivo, presenta una mayor variedad de formas concretas de organización, cuyas principales características, que no tienen que darse simultáneamente, son:
  • El principio de libertad absoluta de conciencia. Admite entre sus miembros tanto a creyentes como a ateos y los juramentos pueden realizarse, según las Logias, sobre el Libro de la Ley (las Constituciones de la Orden) o sobre el Volumen de la Ley Sagrada, en ambos casos junto a la Escuadra y el Compás.
  • El reconocimiento del carácter regular de la iniciación femenina. Las Obediencias pueden ser masculinas, mixtas o femeninas.
  • El debate de las ideas y la participación social. Las logias debaten libremente incluso sobre cuestiones relacionadas con la religión o la política, llegando, en determinadas ocasiones, a posicionarse institucionalmente sobre cuestiones relacionadas con esos aspectos.

Carbonarios: Historia

Nacida inicialmente como forma de oposición a la política filo-napoleónica de Joaquín Murat, la Carbonería afilió a seguidores en Francia y en España, teniendo como objetivos las libertades políticas y la obtención de una constitución liberal en cada una de las naciones de Europa.
Después de la caída de Murat, la lucha se dirigió contra el rey Fernando I de las Dos Sicilias, que tras ser repuesto en el trono gobernaba como un monarca absoluto, sin responder a las expectativas que los carbonarios habían puesto en una posible moderación del rey exiliado. El número de los carbonarios napolitanos crecía, en respuesta al descontento de la burguesía urbana de artesanos y comerciantes, perjudicados por la política borbónica, favorable a los grandes terratenientes.

La Carboneria se difundió también por el norte de Italia, sobre todo en Lombardía y Emilia-Romagna, gracias al esfuerzo de Filippo Buonarroti (que aunque no era carbonario, se identificó con el movimiento). Tras el Congreso de Viena de 1815 el movimiento asumió también un carácter patriótico y marcadamente anti-austriaco.

Los dirigentes de la Carboneria comenzaron a optar por acciones violentas con estrategias de tipo guerrillero. En cambio, su posicionamiento ideológico permaneció ambiguo: se declaraban a favor de la independencia y unificación italiana, pero sin concretar lo más mínimo la forma de gobierno que debería tener una Italia libre. Tal indefinición política de la Carboneria, que tuvo la virtud de permitir la unión de elementos de tanto de la destra (derecha política) como de la sinistra (izquierda política) o del centro (centro político); se superó cuando, después de una larga serie de derrotas militares, la reflexión política de los carbonarios se centró en el problema de la libertad con una perspectiva más amplia.


La Carbonería pasó por primera vez de las palabras a los hechos en 1820 en Nápoles, organizando revueltas de carácter anti-absolutista y liberal-constitucional que se inspiraban en la sublevación de Rafael del Riego en España el primero de enero del mismo año (el pronunciamiento militar de Cabezas de San Juan, que restableció la vigencia de la Constitución de Cádiz y dio inicio al Trienio Liberal). Los oficiales Michele Morelli y Giuseppe Silvati (a los que se adhirieron generales pro-Murat, como Guglielmo Pepe) el primero de julio marcharon de Nola hacia Nápoles a la cabeza de sus regimientos de caballería. Atemorizado por la protesta, el rey Fernando I aceptó conceder una nueva carta magna y la adopción de un parlamento.

La victoria de la revolución napolitana, aunque parcial, ilusoria y aparente, causó mucha esperanza en la península. Los carbonarios piamonteses, guiados por Santorre de Santarosa, marcharon sobre Turín, capital del Reino de Cerdeña, y el 12 de marzo de 1821 obtuvieron la concesión de una constitución liberal.

Sin embargo la Santa Alianza no toleró semejante desafío al absolutismo y a partir de febrero de 1821 envió un ejército al sur que derrotó a los insurrectos napolitanos, numéricamente inferiores y mal equipados. También en Piamonte el rey Carlos Alberto de Saboya, indeciso, cedió a las presiones de su hermano Carlos Félix y pidió la intervención militar de Austria: el 8 de abril el ejército de los Habsburgo derrotó a los revoltosos. En cuestión de meses los movimientos de 1820 y 1821, desencadenados casi totalmente dentro de la Carbonería, podían declararse fracasados.

Entre los principales dirigentes de la Carboneria, Morelli y Silvani fueron condenados a muerte; Pepe fue condenado al exilio; Confalonieri, Pellico y Maroncelli fueron encarcelados.

Derrotados pero no aniquilados, los carbonarios participaron en 1830 en las jornadas revolucionarias de julio en París que entronizaron al rey liberal Luis Felipe I de Francia. Entusiasmados por la victoriosa sublevación parisina, también los carbonarios italianos tomaron las armas contra algunos estados centro-septentrionales, y en particular contra los Estados Pontificios y Módena.

En la capital emiliana Ciro Menotti fue el que tomó la iniciativa, intentado encontrar el soporte político para el duque Francisco IV de Módena, que fingió responder positivamente a cambio de la concesión del título de Rey de la Alta Italia. Sin embargo, el día anterior a la fecha marcada para la sublevación, el duque hizo arrestar a Menotti, y posteriormente, por sugerencia del estadista austriaco Klemens von Metternich, lo condenó a muerte, al igual que a otros aliados.

En los Estado Pontificios la revuelta comenzó en febrero de 1831. En las ciudades de Bolonia, Reggio Emilia, Imola, Faenza, Ancona, Ferrara y Parma estallaron sublevaciones populares lideradas por los carbonarios, que establecieron un gobierno provisional bajo la bandera tricolor que simbolizaba la unidad de Italia. Un cuerpo de milicia voluntario, que habría tenido el objetivo de marchar sobre Roma, fue masacrado por las tropas austriacas llamadas por el Papa Gregorio XVI, que repusieron su autoridad en estos territorios.

Esta derrota hizo entender a muchos carbonarios que militarmente, sobre todo solos, no podían imponerse contra Austria, una de las grandes potencias del viejo continente. Giuseppe Mazzini fundó una nueva sociedad secreta llamada Giovine Italia ("Joven Italia") en la que pasaron a militar muchos ex adherentes de la Carboneria. La antigua institución, ya casi sin defensores, cesó prácticamente de tener actividad, aunque mantuvo su existencia hasta 1848.