Tigresas Blancas

Las Tigresas Blancas son un grupo de mujeres taoístas cuyo objetivo en la vida es restaurar su juventud y conseguir la inmortalidad espiritual. Creen que este objetivo sólo se puede conseguir a través del sexo, ya que la energía sexual es, según la filosofía taoísta, la más poderosa que poseemos.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no sabemos utilizar esta energía. Y entonces, en lugar de ser beneficiosa, puede destruirnos. El sexo para las Tigresas Blancas no es un fin en sí mismo, tal y como suele enfocarselo en Occidente, sino un medio.

Una mujer, cuando decide hacerse Tigresa Blanca, se forma durante nueve años, divididos en tres períodos de tres años cada uno.
La primera etapa está dedicada a la regeneración sexual, ya que el concepto del sexo que desarrollan resulta fascinante. El secretismo que envuelve esta sociedad mítica de mujeres es extremo y por eso se sabe muy poco de las otras etapas de formación.

La segunda fase corresponde a la alquimia espiritual. Y la recta final consiste en la filosofía contemplativa, el único camino directo a la inmortalidad. Estos tres conceptos son de hecho las tres interpretaciones de los diferentes escritos que el taoísmo tradicional suele aceptar de manera simultánea, aunque existen varias escuelas y líneas de creencias.

Durante tres años, la actividad de la Tigresa consiste en tener el mayor número de encuentros sexuales posibles para practicarles felaciones (existen otros tipos de prácticas sexuales, pero no tan importantes). Es para la tigresa blanca la manera más eficaz y rápida de absorber la energía sexual masculina, además de ser una práctica llena de beneficios.

Estas mujeres se hacen llamar Tigresas Blancas porque la cultura oriental se cree que el tigre es el animal más dominante de la Tierra. Es el símbolo de la mujer y del yin. La actividad de estas mujeres se asemeja a la de las tigresas reales, que, para poder quedarse preñadas, tienen que copular más de cien veces. Es decir, la tigresa necesita una cantidad de esperma muy superior a la del resto de los animales. Por eso es un animal muy seductor: tiene que atraer a muchos machos. En general, al macho le basta con una sola cópula, así que la tigresa tendrá que usar todas sus armas para atraer a otros, lamiéndolos y exhibiéndose delante de ellos. Pero la tigresa es también un animal muy solitario que se reúne socialmente en muy pocas ocasiones.

El tigre blanco o albino es un animal muy poco común, que es rechazado por los demás tigres. Las Tigresas Blancas se hacen llamar así por su actitud hacia los hombres y por su lado poco convencional que muchos no comprenden.

Para remarcar esta identificación con el animal se afeitan completamente el vello púbico (también con el objetivo de volver a tener el pubis de una niña), y se depilan el cuerpo entero, pero no se cortan jamás el cabello. Tienen una melena extremadamente larga que recuerda muchas veces a las rayas del pelaje de los tigres.

Se dice, y así lo afirma Hsi Lai en su libro, que siguiendo las prácticas de las Tigresas Blancas una mujer puede rejuvenecer entre cinco y quince años, dependiendo de la edad a la que se empezaron a recibir las enseñanzas. Se recomienda que cuanto antes se empiece la educación, mejor. Si una mujer es virgen, su período de formación puede ser más corto: seis años en vez de nueve.

Antiguamente no era raro que niñas de catorce años empezaran su formación de Tigresas Blancas, pero no es una exigencia. Una mujer de cincuenta años, con la formación de nueve años de Tigresa Blanca puede llegar a aparentar muchos años menos. De hecho, se puede decir de las Tigresas Blancas que son mujeres "naturales" rechazan la cirugía estética, los cosméticos y recurren a productos que ofrece la naturaleza, a las técnicas de yoga para conseguir la flexibilidad que tenían de niñas y a las felaciones. Dicen que sus métodos son muchísimo más efectivos, ya que a la larga la cirugía estética suele estropear el cuerpo y los rasgos. Pero más allá del aspecto físico, lo que buscan es sentir que tienen la misma energía que cuando eran adolescentes, algo que consideran no puede obtenerse por medios artificiales.

La prácticas consisten en  volver a tener el comportamiento sexual que tienen las adolescentes, reproducir las condiciones físicas de este período e intensificar el orgasmo. Para ellas el sexo representa eso: la faceta lúdica y sana de los jóvenes cuando hay una exploración y excitación mutua que no conoce límites. Cuando pasan los años, la mujer va perdiendo estrógenos y se acerca a la menopausia, transición inevitable entre la juventud y el proceso de envejecimiento. La menopausia supone para muchas mujeres la pérdida del apetito sexual, así que al practicar el sexu muy lúdico, las Tigresas Blancas alimentan permanentemente la estimulación sexual, lo que evita que se pierda el deseo. Retrasan al máximo la menopausia, o incluso la hacen desaparecer.